Soy muy egoísta, quizás no deberías de contratarme

Los emprendedores de hoy en día tienen misiones, visiones e incisiones muy pero que muy profundas.

Tanto que como se despisten un poco van perdiendo órganos por el camino.

 

Ya sabes de qué te hablo, esos mensajes tan buenistas que dan ganas de achucharlos y llevártelos para casa.

¿O quizás no?

Estos mensajes prefabricados suenan muy bien y huelen muy mal.

 

Yo no te voy a andar con rollos.

Mi misión es egoísta y mi visión aún más.

Mi misión es convertirme en una puta bestia vendiendo.

Cuanto más vendo, mejor lo hago y más dinero gano.

Así los proyectos que tengo en mente y que voy a crear serán todo un éxito.

Este es mi motor.

Egoísmo. Puro y duro.

Soy tan egoísta que cierro ventas para otros.

Eso a mí me beneficia y a ti también.

A ti más que a mí, también te lo digo.

 

No asumes ningún riesgo al contratarme.

Solo cobro por resultados.

Es decir, tú ganas mucho dinero y yo gano una pequeña parte de ese dinero.

Yo gano y tú ganas mucho.

Y si tú no ganas, yo no gano.

 

Hay que ver… Egoísta y buena gente. ¡Quién lo diría!

 

Esas son las reglas, reglas que absurdamente te benefician.

 

El único motivo que veo para que no me contrstes es que no tengas llamadas para atender.

No hay más.

Si es porque soy egoísta… Ah espera, que tú tienes una ONG en vez de un negocio… A lo mejor por eso no tienes llamadas que atender.

 

No pretendo cambiarte la vida. Pretendo hacerte ganar (mucho) dinero, si te cambia eso la vida o no, es cosa tuya. No asumo responsabilidades que no son mías.

 

Bueno, que… ¿A qué esperas?

Para contratarme es aquí: Servicios de Closer de ventas

A cuidarse,

Oscarin.